
El postre favorito de Italia en versión aligerada: el eritritol sustituye al azúcar en la crema de mascarpone, y el yogur griego aporta ligereza sin sacrificar cremosidad. Los carbohidratos provienen principalmente de los bizcochos de soletilla, por lo que el momento del pre-bolo importa.
Separar los huevos. Batir las yemas con el eritritol y la vainilla 2–3 minutos hasta que blanqueen y espesen ligeramente.
Añadir el mascarpone y el yogur griego a las yemas. Mezclar hasta obtener una crema lisa y suave.
En otro bol, montar las claras a punto de nieve firme. Incorporarlas con movimientos envolventes a la crema de mascarpone en dos veces.
Verter el espresso enfriado en un plato hondo. Mojar cada bizcocho brevemente (1–2 segundos por lado) — no empapar para evitar que quede demasiado líquido.
Disponer una capa de bizcochos mojados en un molde de 20×28 cm. Extender la mitad de la crema de mascarpone. Tamizar una fina capa de cacao.
Repetir con los bizcochos restantes, la crema y un generoso espolvoreo de cacao.
Cubrir y refrigerar al menos 4 horas, idealmente toda la noche. Cuanto más reposa, mejor está.
Los carbohidratos provienen principalmente de los bizcochos de soletilla (IG moderado ~65). La grasa del mascarpone ralentiza la absorción pero puede provocar una subida glucémica retrasada 2–3 horas después. Siga su método de dosificación acordado con su equipo sanitario, considere un bolo dual y registre este postre en su diario.